CERRANDO CICLOS PARA AVANZAR

Se puede decir que un ciclo es una etapa de nuestra vida (independientemente del tiempo que dure), que nos ayuda a crecer, a aprender, a trascender. Podemos transitar tantas etapas o ciclos como necesitemos para avanzar en cada uno de los aspectos de nuestra vida, a saber, salud, prosperidad, relaciones de pareja, amistad, seguridad, crecimiento personal, crecimiento espiritual, entre otros.

Lo ideal es que todos los ciclos que abrimos puedan ser cerrados en amor y gratitud, pues sólo así podremos concluir el aprendizaje y trascenderlo, para pasar a otro nivel. Pero en muchas ocasiones transitamos ciclos de manera inconsciente, pues no les damos la importancia que ameritan, mientras que en otras ocasiones siendo consciente de ellos y de su importancia huimos de los cierres por orgullo, por miedo o por evitar el dolor. Y es que muchos de nosotros hemos dejado a medias proyectos, hemos abierto negocios y nunca los hemos cerrado, nos hemos negado a cerrar viejos conflictos a nivel familiar, romántico o laboral, que con “justificación” o no, provocaron distanciamientos y hasta posibles guerras a muerte, o nunca quisimos perdonar a esa persona que creimos nos causó dolor, y preferimos guardar rabia o rencor, etc.

Cuando permitimos esto, es decir, cuando dejamos ciclos abiertos, dejamos también inconclusos aprendizajes y programamos de manera inconsciente un montón de experiencias que simplemente van a reproducir eso que no cerramos en su momento, además de generarnos estancamiento, pues además de que comenzamos a andar en círculos sin concretar lo que tanto anhelamos, sentimos que siempre llegamos al mismo lugar, por eso son tan normales preguntas como: ¿Por qué será que siempre me pasa lo mismo? ¿Por qué será que siempre vuelvo a lo mismo? ¿Por qué será que no salgo de aquí?

Y es que todos esos ciclos sin cerrar se convierten en heridas abiertas, en memorias, que interrumpen la vida misma, y que sin duda afectan la salud física y emocional, impidiéndonos avanzar hacia nuestra verdadera felicidad.

En este punto muchos recuerdos habrán llegado a tu mente, incluso es probable que te estés preguntando si esa sensanción de pausa que sientes en tu vida es producto de algún ciclo sin cerrar. De acuerdo con ello, es importante señalar que la mejor forma de saber que un ciclo está abierto, es mirando atrás, y si algún aspecto de nuestras vidas o alguna persona que pasó por ella nos genera rabia, dolor o tristeza, sabremos que algo no se cerró en amor y gratitud. Y es justo allí a donde debemos volver para sanar y poder seguir adelante. A esto los seres de luz le llaman sanación, una sanación que no sólo nos ayuda a nosotros sino al mundo en general, porque cuando una sola persona perdona o sana algo, los efectos tocan al Todo, es el regalo por estar conectados.

Este proceso puede ser complejo para muchos, por ello los arcángeles y ángeles, expresiones divinas del amor de Dios, están para apoyarnos, ayudándonos a entender y a soltar, y de esta manera a sanar de manera profunda, tranquila y sobre todo amorosa, todas las heridas que nos dejaron las experiencias del pasado.

Así que para los que quieran empezar con este hermoso proceso en compañía de los seres de luz, aquí va una recomendación que los ángeles me han entregado a través de varias consultas que he realizado:

Van a escoger un momento y un lugar donde puedan estar tranquilos y en calma, y justo ahí van a pedirle al Arcángel Jeremiel y a sus angelitos de la guarda que los acompañen y les ayuden a cerrar el ciclo que ya identificaron se encuentra abierto en sus vidas. Pedido lo anterior, van a tomar unas hojitas y van a escribir todo lo relacionado con el ciclo que se va a cerrar, especialmente desde donde creen que comenzó hasta el día en que estén haciendo el cierre, por ejemplo, si se trata de una relación de pareja van a escribir como fue esa relación desde su inicio hasta el día en que están haciendo este proceso. Escriban todo lo que pasa por sus cabezas y corazones, dejen que todo fluya, las palabras, las emociones, todo. Cuando sientan que terminaron van a doblar el escrito y a guardarlo en el lugar que prefieran.

Durante 7 días en cualquier momento del día deberán leer el escrito y en las noches, van a pedir o decir: “Espíritu Santo entra en mi vida, en mis creaciones, y por favor ayúdame a cerrar este ciclo que se encuentra abierto en mi vida, borra desde el origen y en cualquier dirección del tiempo todas las memorias dolorosas, ideas erróneas y bloqueos que fueron generados por estas vivencias, personas, o mi percepción sobre ellas, y que me están impidiendo consolidar mi felicidad en todos los aspectos de mi vida, y avanzar en mi camino. ¡Gracias!”

No olviden terminar siempre con un gracias, recuerden que la gratitud permite y trae sanación.

Terminados los 7 días, van a quemar eso y botar las cenizas fuera de su casa o del lugar donde hayan hecho la quema. Les sugiero acompañar el proceso con mantras de poder como: ¡Quiero sanar mi vida, así que me perdono y perdono completamente a _______________, gracias!

Es normal que durante estos días tengan muchos recuerdos, muchas emociones, se den encuentros con personas del pasado y les dé mucha sed, disfrútenlo, todo hace parte de la sanación.

Recuerden que este proceso puede ser tan sanador como ustedes quieran, pues toda sanación, así como la ayuda de los seres de luz en la misma, dependen de su verdadera intención de sanarse, de soltar, de cerrar y de ser libres.

Esperamos que esta información y los consejitos que contiene les sean de utilidad, y les permitan recordar que todos estamos aprendiendo y que en este camino “no estamos solos, hacemos parte de un hermoso plan”.

 

Falon Ramírez Aya

Canalizadora de Seres de Luz